Tu lugar en el mundo

tu lugar en el mundo

En verano de 2020 nada más terminar el confinamiento y comenzar la denominada nueva normalidad me decido a ir a la playa por una hora, desconectar, respirar aire libre y por qué no, darme un chapuzón.

La playa donde suelo ir es una playa de roca, la incomodidad de encontrar una roca plana que pueda servir de acomodo hace que no sea un sitio muy concurrido.

Y así era esa mañana calurosa.

Encontré rápidamente una piedra plana y suficientemente amplia para poder extender mi toalla y tumbarme plácidamente al menos una hora.

Y así hice, pero justo 5 minutos después….

Escucho ruido de personas a mi espalda y aunque sigo tumbada no puedo creer lo que está pasando. Dos mujeres reconozco por las voces, tienen el mismo propósito que yo y han pensado pasar el día… en la misma roca que yo.

Pienso estarán paseando y se irán, pero no, se quedan.

Comienza entonces todo el trajín con sillas, neveras y ropa que despliegan tan sólo a un metro de mí, pero a mis espaldas.

Quiero que os imaginéis la escena estamos en una playa de varios kilómetros de extensión, es un día caluroso del mes de julio, no hay mucha gente y las que hay están dispersas situadas en áreas más cercanas a la orilla del mar donde corre una brisa muy agradable y fresca y bastante alejadas de mí.

Bueno, pienso la playa es de todos.

Aunque lo peor no había empezado todavía.

Comienzan a hablar entre ellas y deciden que van a llamar al móvil a más conocidos porque han encontrado un lugar ideal.

Bueno, como os podréis imaginar me encontré en medio de una reunión informal donde me invitaban a que me fuera.

Hasta aquí me gustaría que pensaras qué habrías hecho tu ante esta situación.

En situación del post covit donde se nos pedía aislamiento y tomar distancias, esta circunstancia me parecía incluso anecdótica.

Pero también sé que nada pasa por casualidad y que la realidad siempre te va a dar la información que necesitas para resolver aspectos inconscientes de ti.

Y aunque terminaron marchándose de allí y yo pude descansar finalmente, pensé que todo aquello tenía algún aprendizaje para mí.

A partir de esta situación fui haciendo memoria de las veces que había
sentido lo mismo, que invadían mi lugar y me hacían sentir como si fuera una
usurpadora y lo fui enlazando con mi historia personal y familiar.

Además, empecé a escuchar de otra forma a las personas que venían a mí, en mi trabajo, para
darme cuenta de que no encontrar tu lugar es algo muy común, tu lugar en el mundo viene de tu infancia y te lo da tu familia y muchos problemas que tienen las personas es por no haber sentido que les daban ese lugar que les correspondía.

Así fue como fui definiendo esta problemática y cómo fui encontrando la solución a este sentimiento que viene de dentro y se expresa fuera.

Finalmente al año siguiente volví a la misma playa, ese día pude tomar el sol tranquila.

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